Encuentro Internacional de Espeleología en el Cañón del Río Lobos, en su 40 aniversario.
Este fin de semana, San Leonardo de Yagüe se convirtió en el epicentro de la espeleología con la celebración de MESETARIA 2026, un encuentro internacional que, en esta ocasión, ha tenido un significado aún más especial al enmarcarse dentro del 40 aniversario del Cañón del Río Lobos, un entorno único que volvió a demostrar su valor natural y espeleológico.
Desde el Grupo Espeleológico Ribereño (GER) hemos tenido el privilegio de formar parte activa de este evento, aportando nuestro granito de arena —o mejor dicho, nuestro metro de profundidad— en distintas facetas. Entre ellas, destacamos la instalación y desinstalación de la sima de El Carlista, permitiendo que numerosos asistentes pudieran disfrutar de su visita con todas las garantías y seguridad.
Pero MESETARIA ha sido mucho más que exploración. Ha sido también intercambio de conocimiento, divulgación y puesta en valor del trabajo que muchos grupos realizan de manera constante y silenciosa. En este contexto, el GER tuvo la oportunidad de participar con una ponencia centrada en la catalogación de cavidades en la Sierra de Nafría, un proyecto que llevamos desarrollando con rigor y dedicación desde hace muchos años.
Este esfuerzo se vio recompensado el domingo con un reconocimiento otorgado por el presidente de la Federación Española de Espeleología, un gesto que nos llena de orgullo y que, lejos de ser una meta, supone un impulso más para seguir avanzando en esta labor.
Además, el evento permitió a participantes y visitantes descubrir no solo cavidades de gran interés, sino también el encanto de San Leonardo de Yagüe, que acogió con hospitalidad tanto las actividades como las visitas guiadas y ponencias, todas ellas de gran nivel.
Queremos agradecer a la organización su impecable trabajo, así como a todos los asistentes por compartir este fin de semana en el que, una vez más, quedó claro que la espeleología no es solo explorar cuevas, sino también construir comunidad.
Porque al final, entre cuerdas, barro y risas, siempre encontramos algo más: el placer de descubrir… y de hacerlo juntos.